domingo, 22 de septiembre de 2013

AGUA DE JAVEA

El agua, como concepto y componente básico del planeta y de la civilización merece una reflexión previa. Haciendo un poco de historia, los romanos en el tiempo que duró su dominación en Hispania nos legaron  (aparte de la sabiduría jurídica concentrada en el derecho romano), entre otros monumentos, los acueductos para la canalización y distribución del agua a los núcleos de población. Siglos más tarde, los árabes, haciendo uso de su ingenio, idearon y construyeron sistemas de regadíos para el campo, contribuyendo con ello al desarrollo  de los territorios dominados por los mismos. Tanto unos como otros aportaron una cultura para el aprovechamiento del agua como bien esencial e indispensable de la vida. Los tiempos siguientes y la torpeza humana, han determinado a veces la aplicación incorrecta del agua. Es motivo de derroche festivo, cuando en las llamadas “poalàs” de algunos pueblos, los festeros se divierten lanzándose pozales de agua, en las calles y desde los balcones.

En el agua de Jávea, hemos de distinguir entre el agua de consumo humano y el agua destinado al riego agrícola. Esta última, procedente de pozos particulares, como Ribes, Bolufer, Antonio Catalá, Mompó, Ballester, Hermenegildo Bolufer “Rialla”,…etc. se suministraba a los distintos cultivadores de la tierra a través o por medio del “sequier”, el encargado del pozo, que en contacto con el agricultor le hacia llegar el agua en el tiempo y precio pactados. De estas aguas, hablaremos en otra ocasión. Hoy me referiré al problema del abastecimiento para consumo de la población que se produjo en los años 70, en pleno desarrollo turístico, y que se agravaba en la temporada estival. Esta villa, dotada de privilegiados paisajes y encantos naturales, sufrió en algunos años de esa década un alarmante desabastecimiento de agua a la población motivado por la gran demanda de la misma. Sus principales causas fueron la masiva llegada de veraneantes, la construcción de numerosos chalés, piscinas y jardines. Las reservas acuíferas se agotaron y el agua manaba salada, no siendo apta para  su consumo.

La solución para el grave problema creado a la corporación municipal, lo resolvió el Ayuntamiento, comprando agua de los pozos de la vecindad comarcal y de los de aquí. La imposibilidad de acometer una improvisada y rápida canalización de las aguas, para su distribución se remedió a base de auto-cubas, con las cuales se llenaban unos depósitos distribuidos en distintos puntos del término municipal, de los cuales el público se abastecía, en forma racionada, del agua. Ante la posibilidad de acaparamiento, se estableció un cupo de agua del que no podía salirse. Por éstas causas y motivo, los que obtuvieron buenos beneficios de ésta situación fueron los establecimientos comerciales, en donde el volumen de venta de agua embotellada fue muy elevado. Si el comerciante encontró beneficios, a los residentes y veraneantes les resultaba más gravoso el veraneo. Algunas familias, cuyo destino era el Mediterráneo, sin importarles grandemente cual fuera el lugar, preguntaban antes de decidirse por Jávea, si el agua continuaba salada o era ya potable. La contestación, en un sentido u otro determinaba la elección. Las plazas hoteleras, al igual que los alquileres y todos los servicios dependientes del fenómeno económico del turismo se resintieron lo suyo.  Aparte del trastorno e incomodidad que causaba el agua salada para el desenvolvimiento normal de las familias, tenía también su repercusión en el mundo doméstico, pues lavadoras, cafeteras y electrodomésticos en los que intervenía el agua, el mecanismo de los mismos y sus conductos se veían gravemente afectados por la salinidad del agua. En las estaciones de lavado de coches, había un cartel bien visible en la entrada a los mismos, en el se advertía “Lavado con agua dulce”. Cuando se palió el problema, el Ayuntamiento controló el consumo, y realizaba inspecciones, bajo pena de sanción si se cometían derroches. Como todo en ésta vida tiene su remedio, la solución al problema del agua salada, se solucionó con la construcción de una planta desalinizadora. El elevado coste de la misma, hizo subir el precio del agua, y se decía que era más cara que la cerveza. Según un experto, un catedrático de la facultad de Ciencias Químicas de la universidad de Valencia, que conoce el tema, ha comprobado que la calidad del agua de ésta planta, que abastece a la población, es de tanta calidad como lo pueda ser cualquier marca de agua embotellada.


                                       Julio 2013

VISITA AL JUZGADO

Ya es difícil en los tiempos que corren acudir al Juzgado en plan de visita como la que hice hace unos días. Lo que ya resulta normal hoy, es llegar al Juzgado en calidad de imputado, procesado y esposado, bajo sospecha de mangancia y  estafas millonarias. Antes, en tiempos del hambre, los imputados que “visitaban” los juzgados lo hacían por mangar  gallinas, para comer, como hacía El Cordobés, y no como actualmente, para forrarse como dijo alguno, al entrar en política. Acudí el otro día al Juzgado,  por razón de amistad, para cumplimentar al juez Gabriel Sapena y transmitirle personalmente mi felicitación por su renovación en el cargo, que tan dignamente ejerce. Después de intercambiar las consabidas impresiones personales sobre la dedicación que conlleva la función del cargo, me comunicó con evidente entusiasmo que me reservaba una novedad en el juzgado. Para ello, me condujo a la Sala de vistas, en donde se celebran las actuaciones judiciales, bodas, y otros actos, y me mostró el cuadro al óleo del Rey, que preside junto con las banderas, símbolo de la nación, la citada Sala. Después de admirar detenidamente la calidad artística del lienzo, le pregunté la vía y la motivación de la presencia de la pintura en el juzgado. Antes de seguir, les diré que la obra es un retrato pintado al óleo de don Juan Carlos, de 1,20 m de alto, por 0,90 cm. de ancho, en donde éste aparece de pie, vistiendo el uniforme de almirante de la Armada española. En su parte inferior derecha, aparece una inscripción en la que se lee: “Al M.I. Ayuntamiento de Jávea, Arturo Miquel, 2012”. La breve historia del mismo es la siguiente: el autor de la obra, Arturo Miquel Monfort, un valenciano enamorado y entroncado en Jávea, a quien no conozco. Conocía a su hermano José Luís, abogado, ya fallecido. Este pintor, por motivos que desconozco, donó al Ayuntamiento el referido lienzo el año 2012. El cuadro, ha permanecido depositado en las dependencias del consistorio esperando la decisión de colgarlo en el lugar que le corresponde. El caso es que la Corporación ha tenido la gentileza de ceder el cuadro al Juzgado de Paz, en base a la buena cordialidad institucional entre ambos órganos. Tengo que informar a los lectores, de  la tradicional vinculación de los Juzgados de Paz a los Ayuntamientos. Estos últimos, desde la creación de esta clase de juzgados en 1852, soportan la dotación de la mayor parte de los medios materiales para su funcionamiento. La Ley de Demarcación y Planta Judicial se encarga de establecer cuales son las obligaciones de los Ayuntamientos en relación a los Juzgados de Paz, y entre estas prestaciones se encuentra la de dotar a ésta clase de Juzgados de locales adecuados y del material de trabajo necesario. Los Ayuntamientos, se resarcen de ésta obligación de subvencionar, a través de unas partidas que vienen consignadas en los Presupuestos Generales del Estado. Hecha esta aclaración, de que los Ayuntamientos soportan los gastos de funcionamiento de los Juzgados de Paz, resulta lógico y normal y entra dentro de lo previsible que entre ambos organismos haya esta fluidez y armonía oficial. Este acto de liberalidad de la Alcaldía de distinguir al Juzgado con una obra pictórica, tiene una singularidad extraordinaria que coloca al Juzgado como uno de los pocos centros oficiales que disponen de un retrato del Rey al óleo.

El retrato del Jefe del Estado en pintura (por encargo), preside las más altas e importantes instituciones del Estado español, entre las cuales podemos citar la RAE (Real Academia de España), la sede del Consejo de Estado (órgano consultivo de la nación),  la Biblioteca Nacional, el Palacio de Oriente, el Palacio de la Zarzuela, y el de la Moncloa, por citar las sedes más representativas del Estado. Todas estas obras pictóricas pertenecen al Patrimonio del Estado. El resto de los órganos institucionales del país, a nivel autonómico, provincial y local, sus dependencias, y despachos  están presididos por la representación de la figura del Rey en fotografía. Piénsese en la imposibilidad de dotar de cuadros a todos y cada uno de los estamentos oficiales de la nación. Por ello, el Juzgado de Paz de Jávea puede codearse con las altas instituciones del Estado. Y es que, como he dicho anteriormente, al existir una vinculación entre Ayuntamiento y Juzgado, el funcionamiento de éste último depende en parte de buena relación personal entre el Juez de Paz y el equipo de gobierno municipal.


                                      Junio 2013

PASAR POR VENTANILLA

El aparato burocrático de los años 50 se apoyaba y se desenvolvía a través de la ventanilla, el lamento y queja de la sociedad española. La ventanilla administrativa era una pequeña abertura en el tabique de las oficinas y despachos en donde sus empleados atendían al público que se hallaba fuera. En la administración era corriente la frase “pasar por ventanilla” para conseguir lo interesado. Esta separación  entre la  administración y el administrado se basaba en la desconfianza mutua entre unos u otros. Actualmente está muy restringida su utilización en la vida social y publica. Modernamente, la transparencia, se ha impuesto y ha eliminado barreras. Se pretende que las gestiones, operaciones y papeleo impuestos en la sociedad, se realicen entre administradores y administrados de forma directa, personalizada y cara a cara, sin las trabas de la ventanilla. Retrocediendo en el tiempo, aquí como en cualquier pueblo o ciudad se han utilizado las ventanillas para la atención al público. Las había en el Ayuntamiento, en Correos, en la Hermandad de Labradores y Ganaderos, en la Farmacia… En la de Tena, estaba Vicente Segarra, que despachaba a pecho descubierto sin la protección de la ventanilla. Hoy subsisten muy pocas, solo en cines,  bancos y las del juego de la LAE (Loterías y Apuestas del Estado).

En los años 40, recién terminada la guerra civil todos los servicios públicos eran de gran simplicidad y austeridad, ejecutados en papel a base de lápiz, tinta y máquina de escribir. En los 50 aparece el bolígrafo que sustituye al lapicero y a la tinta. Los servicios municipales se prestaban en su totalidad en el edificio de la plaza de la Iglesia, que ahora se utiliza como sede institucional de la alcaldía y en donde se realizan los plenos y demás solemnidades. Este edificio, del siglo XV fue propiedad del poderoso Sebastián Sapena, y en el mismo se habilitaron oficinas, unas a continuación de otras y separadas del publico por tabiques provistos de ventanillas por las que se atendía al mismo. Allí estaban concentrados todos los trámites. Los pasillos que rodeaban estos habitáculos, estaban alfombrados de colillas tiradas al suelo, cuya pestilencia y el humo envolvente eran la tónica habitual de la burocracia de entonces. No se conocía la costumbre de colocar ceniceros, que solo se usaban en casa. Ni existía la sensibilidad de no ensuciar como se entiende hoy. A las colillas del suelo, se unían las escupideras, esos recipientes con agua,  en donde la clientela arrojaba sin ningún pudor ni delicadeza salivazos y gargajos. En ese noble caserón, de carácter multi-funcional como se le llamaría hoy, albergaba el calabozo, en uno de sus bajos, y en el otro las dependencias de la incipiente y escasa Policía, que más tarde pasaría a llamarse Local y a engrosar su número de agentes, que hizo necesaria un edificio aparte. En la época del desarrollo, y de las vacas gordas del turismo, allá por los años 60, la administración local asumió más competencias y hubo necesidad de ampliar las oficinas y el número de funcionarios, con lo que se hizo necesario adquirir edificios y viejas casonas donde albergar papeles y empleados. En ese tiempo desaparecen las ventanillas y el trato de funcionario a ciudadano se personaliza. Como la bonanza económica se alarga, el Ayuntamiento ya no se conforma con las casas emblemáticas, y se lanza a la construcción de locales de nueva planta, como los edificios situados en la Partida Roig (portal del Clot), y los parkings, que están en la misma situación que muchas obras  faraónicas,  hijas de la burbuja inmobiliaria y del ladrillo, como los aeropuertos sin aviones y las estaciones de tren sin trenes. Si hemos hablado de la ventanilla administrativa, nos queda hablar de la ventanilla religiosa, es decir el torno de los conventos, el sistema de comunicación, entre el mundo terrenal y el espiritual. . A las monjas Agustinas de la Placeta, se acudía para endulzar la vida. Tras estirar de un cordel unido a una campanilla, acudía una hermana, que tras un  dulce y místico “Ave Maria Purísima”, se contestaba (el que lo sabía) “sin pecado concebida”. ¿Que desea? preguntaba la invisible hermana. Lo deseado y apetecido era siempre un bizcocho o una tortada de almendra, confeccionada por las delicadas manos de las religiosas. Al recogerla, el torno ponía en manos del peticionario, el sabroso dulce. Era la ventanilla con sabor celestial. Los cambios sociales y políticos han eliminado las ventanillas, de una y otra clase.

                                        Abril 2013

CHULVI, UN FICHAJE ESTRELLA

El 22 de mayo de 2013, se  fue de éste mundo José Chulvi Solana, conocido deportiva y familiarmente como Chulvi, el delantero centro del CD Javea, fichado en los años 60 por el  “desorbitado” precio del valor de una moto marca Guzzi-Hispania, de 65 cc, que más adelante relataré.

Chulvi, en su faceta deportiva fue una estrella, un crack en su tiempo, que echó raíces en la villa, y merece ser recordado. Todos nos desarrollamos a través del transcurso de los años, y la vida va repartiendo la lotería de los éxitos y los fracasos. Al final, siempre queda un testimonio para el recuerdo. A los triunfadores, se les recuerda por sus obras, y tratándose de un futbolista por su destreza en el manejo del balón y en la habilidad en la consecución de goles para los colores de su club. No voy a hacer una estadística, de  los merecimientos y logros futbolísticos de Chulvi, por dos razones principales. La primera, porque le vi jugar muy poco, ya que mientras él estaba haciendo su carrera deportiva en Jávea, yo estaba haciendo la mía en Valencia, y fueron escasas las ocasiones en que presencie partidos en el viejo campo del Frechinal, en donde el club militó algunos años en 3ª División, para luego hacerlo en Regional Preferente. Algunos de los jugadores de la plantilla del Javea les conocía de siempre, como Bolufer, Barber, Noguera, Buigues, “Marróni”, Burguete, “Kubaleta”, Marí, Soler, Sapena…etc. La segunda razón, es que asocio a Chulvi con otras sensaciones, de carácter anecdótico. Siempre recordaré a éste, con los pormenores que rodearon la contratación del mismo por el CD Jávea. José Chulvi, era natural de Sollana, pueblo cercano a Sueca, de donde era Puchades, ídolo del Valencia CF. Desde muy joven se inició en la práctica del fútbol que alternaba con sus estudios de enseñanza primaria, y a medida que fue adquiriendo edad y calidad en el juego, se hizo profesional y fue pretendido por los mejores equipos de la categoría, como el Jávea, que buscaba refuerzos en su plantilla. En una reunión de la directiva del CD local, con el Presidente de la Federación Valenciana de Fútbol, Sr. Monleón, éste les dio muy buenas referencias del jugador de Sollana, José Chulvi, que pertenecía entonces al cuadro del Tavernes de la Valldigna. Ante tal información, la directiva del CD Jávea, nombró una comisión, encabezada por el secretario del club, el maestro nacional Cristóbal Bolufer Segarra, que se desplazó a dicha localidad para el  fichaje del recomendado delantero José Chulvi. Ambos clubes se pusieron de acuerdo en el contrato, y el de Tavernes puso como condición para “soltar” y desprenderse de Chulvi, que el Jávea se hiciera cargo del abono de las letras de cambio libradas para el pago de la moto  Guzzi que el club de Tavernes había adquirido para que el jugador se desplazara de Sollana a ésta última población para asistir a los entrenamientos. Los salarios de entonces, no permitían el alojamiento en hostales o fondas de los jugadores que procedían de otros pueblos. La condición contractual de la Guzzi Hispania se formalizó, de tal manera que el club valenciano endosó las letras pendientes al Jávea, al mismo tiempo que “endosaba” el jugador al club local.  Un fichaje hecho, no a golpe de talonario, con cifras atractivas, sino a “golpe” de pedal de moto. Esta motocicleta, elegante, roja y de cómoda suspensión valía 11.000 pesetas y su aparición en el mercado tuvo una gran aceptación, pues suponía un paso adelante y un avance respecto de las bicicletas con motores adaptados, como el “mosquito”, llamado así por su ruido característico. La habilidad y destreza de Chulvi dentro del campo de juego, lo supo llevar y poner en práctica fuera del mismo, donde su olfato le llevó al “marcaje” y posterior “fichaje”, de Paquita, la que se convirtió en la compañera inseparable de su vida que le dio hijos, y selló sus raíces en el pueblo. Chulvi, ferviente partidario, entusiasta y forofo del R. Madrid, montó un pequeño bar en la calle de la Loncheta, que se convirtió en un fortín madridista, con banderas y fotos del equipo merengue. Allí, entre “penaltis” y “golpets”, acompañados de las  tapas del terreno, elaboradas por las primorosas manos de Paquita, se hablaba, y se discutía con pasión cuando la clientela atacaba al Madrid. Chulvi, “vieja gloria” del CD Javea, ha sido tres veces estrella: en el campo de fútbol,  en la familia, y ahora estrella en el firmamento. Estas líneas son un modesto homenaje a su memoria y a los suyos. Descanse en paz.


                                                  Junio 2013

NUEVE MESES

Del Nazareno a San Juan, de San Juan a…de fiesta en fiesta y, así  hasta nueve meses. Este, es el periodo más importante de la humanidad, por ser el ciclo en que la mujer se convierte en creadora de un ser humano. Es tiempo de gozo expectante para la madre. Pues, ese es el tiempo en que Jávea goza y disfruta de sus fiestas. A ver si me explico. No son nueve meses seguidos, sino que en el transcurso de los 365 días del año, las festividades están presentes en todos los meses excepto  en febrero, octubre y noviembre. La fiesta, es el conjunto de actos y actividades extraordinarias con los que se celebra un acontecimiento familiar o social, que lleva la alegría, el regocijo y la diversión a los participantes en la misma. Esta villa, tiene  alicientes para el disfrute del espíritu, como son la luz  y el paisaje que la envuelve, y sensaciones para los sentidos, como la panza y la danza, el componente vibrante de la fiesta.

He tenido la curiosidad de repasar los días festivos que llenan de alegría y música sus calles y habitantes, y todo responde perfectamente al perfil tradicionalmente festero del pueblo valenciano, en donde la música, la pólvora y la armonía compartida levantan los ánimos y son la esencia de la diversión. Cada pueblo tiene sus tradiciones y leyendas, y algunas celebraciones se distinguen por su mal gusto. Aquí no llegamos a extremos como el de un pueblo de la Comunidad,  en el que la multitud congregada en la plaza mayor, se divierte lanzándose unos a otros ratas muertas. Dicen sus defensores que obedece a una tradición respetable. En principio, la diversión se desarrollaba con ratas vivas, que la gente perseguía y mataba a garrotazos y patadas. Hoy la “sensibilidad” de los festeros les ha hecho ver que las ratas no merecen ese trato, y las echan a la plaza ya muertas, para que sirvan de proyectiles y diversión popular. Siguiendo con lo nuestro, en esta villa, tenemos fiestas mayores y fiestas menores. Normalmente las fiestas mayores, tienen componentes religiosos como son la Bajada y Subida del Nazareno a su ermita. De significación profana son les Fogueres de Sant Joan. Esto por lo que se refiere al pueblo o casco histórico. En cuando al núcleo de Aduanas del Mar, las fiestas de contenido devocional son la Virgen del Carmen y Nuestra Señora de Loreto, y de carácter profano las fiestas de Moros y Cristianos. Tanto les Fogueres como éstas últimas fiestas, fueron implantadas en el año 1951, y carecen de la antigüedad de las del Nazareno y Loreto que se remontan a algunos siglos anteriores.

Como curiosidad, voy a hacer un repaso de las fiestas que se celebran en esta villa, contenidas en el calendario anual que publica el departamento de cultura. Es de notar (en la lista que tengo yo) que entre tantas fiestas no hayan contado con la antigua del Corpus. Se aprecia que algunas de ellas, son recientes, como consecuencia de la llegada de gentes de otras tierras, que han traído sus devociones y costumbres. Otras, más que festejos son manifestaciones  lúdicas o culturales. Veamos, una por una, y mes por mes. En el mes de Enero, tenemos la Cabalgata de los Reyes Magos, la Festividad de San Antonio (con feria, cremá del Pi, y bendición de animales) y San Sebastián, el patrón. En Febrero, ya he dicho que no hay fiestas. En Marzo, tenemos la Bajada del Nazareno, con sus correspondientes fiestas en honor del mismo, y la Feria de Artesanía de Semana Santa. En Abril, fiestas del Nazareno ante la inminente Subida del mismo. En Mayo, la propia Subida del Nazareno y concurso de las cruces de flores. En junio,  Fogueres de Sant Joan, con “bous a la Placeta”, cabalgatas, ofrenda de flores y Festival Internacional. Llegados a julio, tenemos la Romería  del Rocío, la Festividad de la Virgen del Carmen, Moros y Cristianos, y Ajedrez Viviente en Aduanas. En agosto, fiestas en La Plana en honor de la Virgen de los Ángeles. En septiembre, Fiestas de la Virgen de Loreto, con “bous” a la mar, cabalgatas,  verbenas y procesiones, y acaba el mes con la peregrinación a la ermita del Pópul. En los meses de octubre y noviembre, no hay señaladas fiestas. Cierra el año diciembre, con la fiesta de Santa Lucía y subida a su ermita, y las actividades preparatorias de la  de la Navidad. Estamos bien servidos de fiestas. Hay para elegir, y el que no se divierte es porque no quiere o no lo intenta.

                                                  Junio 2013

EL BASTÓN

El bastón, en su versión básica es una vara de madera, con puño y contera que sirve para apoyarse al andar. Socialmente y en tiempos pasados, el bastón era signo externo de la elegancia masculina. El bastón es símbolo de autoridad civil, lo mismo que el sable lo es de mando militar  y el báculo de dignidad eclesiástica. El uso del bastón, como complemento del vestir del hombre, junto con el sombrero estuvieron presentes en la moda del siglo XIX y principios del XX. Las mujeres por el contrario, nunca han llevado bastón como elemento de elegancia por una serie de motivaciones históricas. La razón de que el hombre utilizara el bastón, obedece a que desde la Edad Media iba normalmente armado, bien con armas de fuego o con armas blancas, como sables y espadas. La mujer no hacía uso de armas, porque estaba protegida por el varón y porque el manejo de las mismas exigía una destreza y habilidad de la que carecía, aparte de que era una actividad contraria a la personalidad y sensibilidad femenina. Con el paso del tiempo el uso de la espada dejó de utilizarse, y para reemplazar ese hueco se impuso el bastón,  como arma defensiva y como adorno. Había bastones simulados, que eran verdaderos estiletes para defensa personal. En la guerra civil, el sombrero, la corbata y el bastón, junto con ir a misa, eran garantía de ir  al paredón o a la cuneta. Con el tiempo, el bastón como arma cayó en desuso y se convirtió en adorno  masculino. En los tiempos actuales solo tiene la función de apoyo al caminar. Sin embargo las mujeres en los años 20 utilizaron como complemento del vestido  la sombrilla. No era moda el bronceado solar cuando llegaban los calores del estío. En la calle como en la playa era corriente el uso de la sombrilla para el tueste de la piel. Los tiempos han cambiado tanto que de evitar el tostado se ha pasado al torrado de la misma.

Voy a hablar de un bastón de los años 40, con motivo del fallecimiento de Puchades ocurrido el pasado 24 de mayo de 2013. Antonio Puchades Casanova, Tonico, nacido en Sueca en 1925 fue jugador de fútbol del Valencia FC desde los 21 años y toda su carrera futbolística la desarrolló en este equipo, en donde debutó con 21 años en la temporada 1946-47. Poseía una gran calidad técnica y potencia física. Tuvo un extraordinario compañero que fue Pasieguito. Fue internacional 23 veces con la Selección nacional  de España (no se había inventado la gilipollez de la Roja), y se retiró a los 36 años para dedicarse a su tierras.

 Puchades, pasó unas semanas en el verano de 1949 en Jávea, por andar pretendiendo a una joven, hija de un acaudalado naranjero de  Carcagente. En los años 40, una vez acabada la guerra, empezaron a llegar y a instalarse en Jávea una serie de familias acomodadas procedentes de Ibi, Alcoy, Carcagente, Valencia…etc., que se asentaron en zonas preferenciales como el Portichol, Calablanca, Montañar y caleta del Port. Puchades, hombre recio, fuerte y esbelto, destacaba por su rubia cabellera bien peinada y por su elegancia y gusto en el saber vestir. Vestía siempre de blanco, con camisas y pantalones limpios y bien planchados, no como los famosos de hoy con vestimenta de mendigos y barbas zarrapastrosas. Toda la elegancia que desprendía su porte, lo complementaba con una sahariana también blanca y un fino bastón de vestir de rica empuñadura  que sabía lucir con destreza al caminar con su novia por los alrededores de Aduanas. En aquellos años, casi nadie tenía automóvil, pero Tonico, el ídolo de la afición merengue del Valencia tenía un Fiat 500, un coche pequeño, negro, de dos plazas, que se conocía con el nombre de Topolino y, que empezó a fabricarse en Italia a partir de 1936. Era un modelo que llamaba la atención por la originalidad de su  línea. Se lo había comprado  a Iñaki Eizaguirre, jugador vasco, portero del Valencia. Puchades, recogía a su novia en su casa, y dejaba el coche junto al Bar Miramar, regido por Bartolomé Cardona (todavía no era hotel) y se perdía con su compañera por los alrededores del puerto aspirando su salinidad y tranquilidad. Puchades nunca se casó, siempre permaneció soltero y dedicado a sus campos de Sueca, de la que nunca salió.


                                      Junio 2013

LA BOÑIGA Y LA MIERDA (con perdón)

Son palabras malsonantes, y malolientes, pero están con nosotros. Boñiga, es el excremento del ganado vacuno y caballar. Mierda, es el excremento humano. Si este titulo lo hubiera empleado años atrás, los lectores del Semanal me hubieran tildado de  soez  y maleducado por utilizar  expresiones, fuera de tono. Pero hoy, éstas palabras no desentonan (“¡hablas como un carretero!”, se decía del malhablado). Voy a hacer un poco de historia para tratar de encajar estas palabras en el ambiente social y político del país, que precisamente no huele a rosas. La villa de Jávea, hasta los años 60 del siglo pasado fue un pueblo dedicado a la producción agrícola y pesquera, con predominio de la primera. Los antiguos labradores se valían de métodos y aperos rudimentarios para trabajar la tierra. Caballerías y carros eran los principales medios auxiliares para obtener las cosechas del campo. El arado por arrastre animal fue sustituido y mejorado por la “mula” mecánica y el tractor, y a su vez el carro agrícola fue reemplazado por el furgón. El carro, tuvo una doble  función: servir de acarreo de la cosecha agrícola, y de transporte de la piedra tosca extraída para la construcción. Esta, igual servía para construir una casa para vivir, que un nicho para descansar eternamente. El escultor de la tosca, Vicente Bisquert, “Viçent de Graçia”, construyó para él y su esposa su propio mausoleo de tosca, que se conserva en el cementerio viejo, como monumento artístico.  Del mismo modo que los actuales automóviles contaminan la atmósfera, la proliferación de las caballerías de antaño  llenaron de boñigos los caminos. La boñiga, era aprovechable como abono de ciertas plantaciones, y era frecuente la presencia de algunos labradores, que escasos de recursos, utilizaban un capazo y una paleta para recoger estos excrementos. Así eran el campo, los campesinos y las boñigas que “adornaban” el paisaje. Y  de la mierda,  ¿qué hemos de decir?  Parece que tiene algo de relación con la política, o por lo menos con algunos políticos. Les refrescaré la memoria. Cuando Zapatero gobernaba en el país, creó el Ministerio de Igualdad, y nombró ministra a Bibiana Aido, andaluza de 31 años, asesora de baile, que del tablao flamenco saltó a la silla ministerial. Esta “miembra” del gobierno (palabra de su invención y producto de su incultura), entre otras cosas, concedió subvenciones de casi un millón de  euros (pagados por todos los contribuyentes) para premiar  proyectos e investigaciones sobre temas tan “instructivos y olorosos” como Fragmentos para una historia de la mierda. Cultura y trasgresión. En éste “interesante” curso se inscribieron más de quinientos alumnos en la Universidad de Huelva, en cuyo distrito se impartió. Escritores, periodistas, y la opinión pública, se indignaron al observar que en tiempos de  crisis  se “tirara el dinero a la mierda”. El escritor y académico de la RAE, Arturo Pérez Reverte, se expresó así en una publicación nacional, en referencia a los políticos y a Bibiana Aido: “Nuestra envilecida y analfabeta clase política…nuestras ministras idiotas del miembro y de la miembra….Me reafirmo un día mas en lo de país [España] de mierda…El problema es que España es un país inculto…etc.” ¿Y ahora qué pasa en España? La corrupción, cual marabunta está avanzando  y asolando el país. La mierda, como expresión de la codicia y ambición de algunos dirigentes, está esparcida en todas las comunidades. Asistimos atónitos y sorprendidos a un fenómeno hasta ahora desconocido. Si en tiempos pasados eran los boñigos los que formaban parte del entorno rural y urbano de nuestros pueblos, hoy la mierda (ya sin perdón) en forma de corrupción es la que forma parte de la clase gobernante, empresarial y banquera.  En relación con el tema de hoy, les contaré una anécdota de los años 50. Mis padres tenían amistad con una familia veraneante de Valencia, apellidada Marqués, que tenían un chalet (“Villa Isabel”) frente a la playa del Benissero. Uno de los hijos del matrimonio, Luís, trabajaba en París y añoraba la luz y el sol de Javea. Estando en la naya, una tarde de verano, éste le dijo a mi padre: “Agustí, estic fart de viure en Paris, i m´agradaría viure en Xábia, tu, que eres de açi,  ¿no em podríes trobar un treball? Mi padre, (que era socarrón),  todo serio le contesto: “Si home, mira demá t´en vas al poble, ves al Sindicat, compra un cabaçet y una pala i comença a arreplegar boñigues, que es paguen bé“. El otro, contrariado por la broma contesto: ¡Ché Agustí, ves a la merda, collons! Conclusión: uno al otro se mandaron, respectivamente a la boñiga y a la mierda.


                                           Junio 2013