domingo, 15 de diciembre de 2013

EL NAUFRAGIO DE LA VIRGEN DEL CARMEN

O lo que es lo mismo, el naufragio de una devoción. La Virgen del Carmen es una advocación de la Virgen venerada en el monte Carmelo, que la Iglesia celebra el 16 de julio en España, y es Patrona de la Marina. Esta Virgen que es Patrona de los marineros, y que protege a éstos de los infortunios del mar, ahora es Ella la que está navegando por un mar proceloso, con marejadas y exaltación de ánimos, que necesita un cable de salvación. El mundo al revés. La  protectora de los marineros, necesita ser salvada para no ser tragada por las propias aguas de la que ella es guía y orientadora de  navegantes. No deseo, por respeto, y desconocimiento de las causas de la cuestión, tomar partido para no sembrar discordias. Solo pretendo exponer el ambiente de descontento que se palpaba y se vivía el 16 de julio en Aduanas del Mar.

Desde siempre, llegado el evento, el poblado de Aduanas, se llenaba de entusiasmo religioso, y la marinería celebraba con alegría y esplendor la festividad de su Patrona. Se oficiaba un misa solemne, anunciada con general volteo de campanas,  con un nutrido clero, un coro parroquial especialmente entonado y una procesión marinera donde la Virgen, capitaneando una barca de pesca se hacía a la mar. Tomaba  rumbo al centro de la bahía, en donde era vitoreada entre flores y toques de sirena por las embarcaciones que la escoltaban en su singladura. En pleno mar se elevaba un recuerdo y se rendía  homenaje a los marineros fallecidos.  Los curtidos rostros de los  “lobos de mar”, con mirada emocionada a ese mar de sus peligros y de su pan de cada día, elevaban plegarias a la Patrona, que al tomar tierra firme era recibida con salvas. En una palabra, una devoción y una festividad que  ahora “hace aguas”. Una tradición en peligro de extinción y de naufragio. Llega la hora del SOS para la Virgen, pero esperemos que no se llegue a la situación del sálvese quien pueda. Cómo podríamos pensar que la Virgen del Carmen va camino del naufragio?  cuándo es Ella la que nos tiende su manto protector? Esto en lo tocante a lo celestial. En lo  terrenal, las causas de ésta zozobra poniendo en peligro la festividad de la Virgen, son un conjunto de circunstancias, de personas y de instituciones que han rolado trayendo aires de renovación. Y que están provocando malestar, preocupación y perturbación en la devoción de la población marinera.

El pasado 16 de julio del presente año, por primera vez se podía palpar en el ambiente un reprimido desengaño y frustración en la forma en que se vivió y se desarrolló la fiesta religiosa. Cuando una festividad religiosa está unida a un componente gremial (como es el caso), en el que puedan surgir diferencias e intereses económicos y laborales contrapuestos, ocurren estas cosas y surge la pérdida del rumbo. Las causas de ello,  no las voy a desentrañar, por las razones expuestas. Sobre todo porque no tengo  derecho a opinar y polemizar en un tema del que carezco de información, y del que no he sido llamado a tomar parte.  Solo me limito a comentar el estado de cosas, sin inculpar, ni señalar las correspondientes responsabilidades. El caso, es que se ha levantado mala mar, y como los marineros saben, las aguas encalmarán a su debido tiempo. Ahora el clima es tenso, y la prudencia manda guardar silencio y respeto en espera de mejores aires. Una simple misa, con el cántico final de la Salve marinera fue toda la festividad dedicada a Nuestra Señora del Carmen. Pero aquí, hay recursos para salvar ésta situación. Tenemos a la Virgen de  Loreto, también  Patrona de los marineros. Si la devoción a la Virgen del Carmen,  está en crisis  (por el momento), disponemos de la “otra” vocación mariana, la devoción entrañable y tradicional a la Virgen de Loreto, de gran arraigo y calado entre la marinería. Es poco común y original, que en un país existan dos co-Patronas, la del Carmen y la de Loreto. Un “recambio” venido del cielo, que en estos momentos en que la nave de la del Carmen empieza a tener vías de agua, podamos hacer frente a la marejada, acudiendo al auxilio de la Mare de Dèu de Loreto. En el fervor a ésta, no hay interferencia gremial alguna, ni intereses materiales. Existe una devoción pura y llanamente religiosa. Se habrán dado cuenta los lectores, del privilegio que supone tener dos Patronas. La Virgen del Carmen y la de Loreto. Están ahí para certificarlo. Recambios que nos manda la Virgen.
 

                                              Vicente Catalá Bover
                                               Julio 2013

PLAYA DE LA GRAVA, 1.910

Playa de la Grava, 1.910

domingo, 22 de septiembre de 2013

EL TRENCALL

El territorio que comprende el término municipal de Jávea, está formado por colinas, llanuras y salientes al mar que definen su relieve terrestre y determinan la belleza de la misma. Las colinas son los tossals (grandes y pequeños), las llanuras son el Pla y  la Plana, y los salientes son los cabos San Antonio, San Martín, Negro y La Nao que conforman el litoral. El paisaje de los suaves montículos, y el perfil que ofrecen las calas de aguas transparentes protegidas por los cabos, son la tarjeta de presentación que la naturaleza ofrece a propios y extraños. Si los  accidentes orográficos que determinan la personalidad de la villa son conocidos por la historia o tradición local, hay otras deformaciones del terreno, cuyo nombre se desconoce, como es el caso del  lugar El Trencall, integrado en la partida de La Guardia. El origen y el significado de la palabra Trencall es tan confuso e incierto como lo puedan ser las palabras Xàbiga, Xàbia o Montgó. El diccionario de la lengua valenciana nos dice que “trencall” es “rompent”, “trencant”, y sobre esta cuestión la versión comúnmente aceptada es que es una irregularidad del terreno entre dos planos a distinto nivel. Así pues, se define el Trencall como una irregularidad del relieve terrestre que arrancando de una llanura, asciende y se eleva en forma brusca para alcanzar una altiplanicie o meseta de mayor altitud llamada Partida de la Guardia, desde la cual se divisa la belleza marina de la bahía y el boscoso llano del Plá.  El Trencall, en cierto modo, “rompe” la fisonomía del entorno. Romper, en valenciano es “trencar”. De ahí la significación de la palabra. En el Trencall se abrió un camino de carros agrícolas para ascender a la Guardia o descender al Pla. Téngase en cuenta que la carretera que conduce al cabo de La Nao, empezó a construirse en 1916. Antes de esa fecha, solo existían caminos de herradura para acceso a la  Guardia. Al mencionar éste lugar, hay que hacer un poco de memoria histórica. Durante buena parte del siglo XIX, España estuvo envuelta en las guerras de América y Marruecos para la defensa y conservación de sus colonas. Para el sostenimiento del ejército en tan lejanos frentes, recurrió a la venta de algunos de sus bienes patrimoniales. Uno de ellos fue el monte La Guardia, de propiedad estatal, con una extensión de siete millones de metros cuadrados, equivalentes a 8400 hanegadas, con abundantes aprovechamientos de madera, caza, y pastos. Esta finca fue adquirida por dos acaudaladas familias, los Bolufer  y los Bañuls (luego, Benimeli). Los primeros se adjudicaron la parte Este, hasta las estribaciones del cabo de La Nao y los Bañuls la parte Oeste hasta la cala de la Granadella. Estos nuevos propietarios cedieron a los vecinos el derecho de pastar y hacer leña en los mismos. En los años 70, en pleno desarrollo turístico, se creó la sociedad Pozos Reunidos, constituida por Pedro Benimeli, Eduardo Ballester y Antonio Catala, y cuya finalidad era la construcción de chalés. El primero de los socios, aportó parte de sus terrenos de La Guardia, y los otros el agua de sus pozos. Con estos componentes, promovieron la urbanización Costa Nova, integrada dentro de la Guardia y de la zona  del Trencall.

La progresiva  evolución de la Urbanización Costa Nova, determinaron que el matrimonio José Crespo Serrat (“Cuarteró”), un asalariado jornalero agrícola e Isabel Bisquert Sapena, una hacendosa mujer ama de casa, guiados por una predicción de futuro, invirtieron sus ahorros en la compra de una parcela a Pozos Reunidos. En ella construyeron un restaurante, al que denominaron El Trencall, por estar dentro de la Urbanización Costa Nova. El emprendedor matrimonio, se aplicó en el negocio, ella cocinando  paellas y él sirviéndolas, a una clientela integrada en buena parte por albañiles y operarios del ramo, que estaban construyendo los chalés de la naciente urbanización. Los adquirentes, nacionales y extranjeros, de estos chalés, se convirtieron en los nuevos clientes del establecimiento. Al jubilarse el matrimonio fundador, dejaron paso a sus vástagos Juan, Teresa y José Miguel, que  creciendo en un paisaje y aromas de pinos adquirieron la destreza de su madre en el manejo de las trébedes. Hoy, se da el caso curioso que decir Trencall, esta palabra se asocia más al restaurante, que al lugar de la Guardia que dio nombre a éste. El restaurante, ha absorbido, se ha “comido” la denominación del paraje donde se construyó.
 
                               Agosto 2013

AGUA DE JAVEA

El agua, como concepto y componente básico del planeta y de la civilización merece una reflexión previa. Haciendo un poco de historia, los romanos en el tiempo que duró su dominación en Hispania nos legaron  (aparte de la sabiduría jurídica concentrada en el derecho romano), entre otros monumentos, los acueductos para la canalización y distribución del agua a los núcleos de población. Siglos más tarde, los árabes, haciendo uso de su ingenio, idearon y construyeron sistemas de regadíos para el campo, contribuyendo con ello al desarrollo  de los territorios dominados por los mismos. Tanto unos como otros aportaron una cultura para el aprovechamiento del agua como bien esencial e indispensable de la vida. Los tiempos siguientes y la torpeza humana, han determinado a veces la aplicación incorrecta del agua. Es motivo de derroche festivo, cuando en las llamadas “poalàs” de algunos pueblos, los festeros se divierten lanzándose pozales de agua, en las calles y desde los balcones.

En el agua de Jávea, hemos de distinguir entre el agua de consumo humano y el agua destinado al riego agrícola. Esta última, procedente de pozos particulares, como Ribes, Bolufer, Antonio Catalá, Mompó, Ballester, Hermenegildo Bolufer “Rialla”,…etc. se suministraba a los distintos cultivadores de la tierra a través o por medio del “sequier”, el encargado del pozo, que en contacto con el agricultor le hacia llegar el agua en el tiempo y precio pactados. De estas aguas, hablaremos en otra ocasión. Hoy me referiré al problema del abastecimiento para consumo de la población que se produjo en los años 70, en pleno desarrollo turístico, y que se agravaba en la temporada estival. Esta villa, dotada de privilegiados paisajes y encantos naturales, sufrió en algunos años de esa década un alarmante desabastecimiento de agua a la población motivado por la gran demanda de la misma. Sus principales causas fueron la masiva llegada de veraneantes, la construcción de numerosos chalés, piscinas y jardines. Las reservas acuíferas se agotaron y el agua manaba salada, no siendo apta para  su consumo.

La solución para el grave problema creado a la corporación municipal, lo resolvió el Ayuntamiento, comprando agua de los pozos de la vecindad comarcal y de los de aquí. La imposibilidad de acometer una improvisada y rápida canalización de las aguas, para su distribución se remedió a base de auto-cubas, con las cuales se llenaban unos depósitos distribuidos en distintos puntos del término municipal, de los cuales el público se abastecía, en forma racionada, del agua. Ante la posibilidad de acaparamiento, se estableció un cupo de agua del que no podía salirse. Por éstas causas y motivo, los que obtuvieron buenos beneficios de ésta situación fueron los establecimientos comerciales, en donde el volumen de venta de agua embotellada fue muy elevado. Si el comerciante encontró beneficios, a los residentes y veraneantes les resultaba más gravoso el veraneo. Algunas familias, cuyo destino era el Mediterráneo, sin importarles grandemente cual fuera el lugar, preguntaban antes de decidirse por Jávea, si el agua continuaba salada o era ya potable. La contestación, en un sentido u otro determinaba la elección. Las plazas hoteleras, al igual que los alquileres y todos los servicios dependientes del fenómeno económico del turismo se resintieron lo suyo.  Aparte del trastorno e incomodidad que causaba el agua salada para el desenvolvimiento normal de las familias, tenía también su repercusión en el mundo doméstico, pues lavadoras, cafeteras y electrodomésticos en los que intervenía el agua, el mecanismo de los mismos y sus conductos se veían gravemente afectados por la salinidad del agua. En las estaciones de lavado de coches, había un cartel bien visible en la entrada a los mismos, en el se advertía “Lavado con agua dulce”. Cuando se palió el problema, el Ayuntamiento controló el consumo, y realizaba inspecciones, bajo pena de sanción si se cometían derroches. Como todo en ésta vida tiene su remedio, la solución al problema del agua salada, se solucionó con la construcción de una planta desalinizadora. El elevado coste de la misma, hizo subir el precio del agua, y se decía que era más cara que la cerveza. Según un experto, un catedrático de la facultad de Ciencias Químicas de la universidad de Valencia, que conoce el tema, ha comprobado que la calidad del agua de ésta planta, que abastece a la población, es de tanta calidad como lo pueda ser cualquier marca de agua embotellada.


                                       Julio 2013

VISITA AL JUZGADO

Ya es difícil en los tiempos que corren acudir al Juzgado en plan de visita como la que hice hace unos días. Lo que ya resulta normal hoy, es llegar al Juzgado en calidad de imputado, procesado y esposado, bajo sospecha de mangancia y  estafas millonarias. Antes, en tiempos del hambre, los imputados que “visitaban” los juzgados lo hacían por mangar  gallinas, para comer, como hacía El Cordobés, y no como actualmente, para forrarse como dijo alguno, al entrar en política. Acudí el otro día al Juzgado,  por razón de amistad, para cumplimentar al juez Gabriel Sapena y transmitirle personalmente mi felicitación por su renovación en el cargo, que tan dignamente ejerce. Después de intercambiar las consabidas impresiones personales sobre la dedicación que conlleva la función del cargo, me comunicó con evidente entusiasmo que me reservaba una novedad en el juzgado. Para ello, me condujo a la Sala de vistas, en donde se celebran las actuaciones judiciales, bodas, y otros actos, y me mostró el cuadro al óleo del Rey, que preside junto con las banderas, símbolo de la nación, la citada Sala. Después de admirar detenidamente la calidad artística del lienzo, le pregunté la vía y la motivación de la presencia de la pintura en el juzgado. Antes de seguir, les diré que la obra es un retrato pintado al óleo de don Juan Carlos, de 1,20 m de alto, por 0,90 cm. de ancho, en donde éste aparece de pie, vistiendo el uniforme de almirante de la Armada española. En su parte inferior derecha, aparece una inscripción en la que se lee: “Al M.I. Ayuntamiento de Jávea, Arturo Miquel, 2012”. La breve historia del mismo es la siguiente: el autor de la obra, Arturo Miquel Monfort, un valenciano enamorado y entroncado en Jávea, a quien no conozco. Conocía a su hermano José Luís, abogado, ya fallecido. Este pintor, por motivos que desconozco, donó al Ayuntamiento el referido lienzo el año 2012. El cuadro, ha permanecido depositado en las dependencias del consistorio esperando la decisión de colgarlo en el lugar que le corresponde. El caso es que la Corporación ha tenido la gentileza de ceder el cuadro al Juzgado de Paz, en base a la buena cordialidad institucional entre ambos órganos. Tengo que informar a los lectores, de  la tradicional vinculación de los Juzgados de Paz a los Ayuntamientos. Estos últimos, desde la creación de esta clase de juzgados en 1852, soportan la dotación de la mayor parte de los medios materiales para su funcionamiento. La Ley de Demarcación y Planta Judicial se encarga de establecer cuales son las obligaciones de los Ayuntamientos en relación a los Juzgados de Paz, y entre estas prestaciones se encuentra la de dotar a ésta clase de Juzgados de locales adecuados y del material de trabajo necesario. Los Ayuntamientos, se resarcen de ésta obligación de subvencionar, a través de unas partidas que vienen consignadas en los Presupuestos Generales del Estado. Hecha esta aclaración, de que los Ayuntamientos soportan los gastos de funcionamiento de los Juzgados de Paz, resulta lógico y normal y entra dentro de lo previsible que entre ambos organismos haya esta fluidez y armonía oficial. Este acto de liberalidad de la Alcaldía de distinguir al Juzgado con una obra pictórica, tiene una singularidad extraordinaria que coloca al Juzgado como uno de los pocos centros oficiales que disponen de un retrato del Rey al óleo.

El retrato del Jefe del Estado en pintura (por encargo), preside las más altas e importantes instituciones del Estado español, entre las cuales podemos citar la RAE (Real Academia de España), la sede del Consejo de Estado (órgano consultivo de la nación),  la Biblioteca Nacional, el Palacio de Oriente, el Palacio de la Zarzuela, y el de la Moncloa, por citar las sedes más representativas del Estado. Todas estas obras pictóricas pertenecen al Patrimonio del Estado. El resto de los órganos institucionales del país, a nivel autonómico, provincial y local, sus dependencias, y despachos  están presididos por la representación de la figura del Rey en fotografía. Piénsese en la imposibilidad de dotar de cuadros a todos y cada uno de los estamentos oficiales de la nación. Por ello, el Juzgado de Paz de Jávea puede codearse con las altas instituciones del Estado. Y es que, como he dicho anteriormente, al existir una vinculación entre Ayuntamiento y Juzgado, el funcionamiento de éste último depende en parte de buena relación personal entre el Juez de Paz y el equipo de gobierno municipal.


                                      Junio 2013

PASAR POR VENTANILLA

El aparato burocrático de los años 50 se apoyaba y se desenvolvía a través de la ventanilla, el lamento y queja de la sociedad española. La ventanilla administrativa era una pequeña abertura en el tabique de las oficinas y despachos en donde sus empleados atendían al público que se hallaba fuera. En la administración era corriente la frase “pasar por ventanilla” para conseguir lo interesado. Esta separación  entre la  administración y el administrado se basaba en la desconfianza mutua entre unos u otros. Actualmente está muy restringida su utilización en la vida social y publica. Modernamente, la transparencia, se ha impuesto y ha eliminado barreras. Se pretende que las gestiones, operaciones y papeleo impuestos en la sociedad, se realicen entre administradores y administrados de forma directa, personalizada y cara a cara, sin las trabas de la ventanilla. Retrocediendo en el tiempo, aquí como en cualquier pueblo o ciudad se han utilizado las ventanillas para la atención al público. Las había en el Ayuntamiento, en Correos, en la Hermandad de Labradores y Ganaderos, en la Farmacia… En la de Tena, estaba Vicente Segarra, que despachaba a pecho descubierto sin la protección de la ventanilla. Hoy subsisten muy pocas, solo en cines,  bancos y las del juego de la LAE (Loterías y Apuestas del Estado).

En los años 40, recién terminada la guerra civil todos los servicios públicos eran de gran simplicidad y austeridad, ejecutados en papel a base de lápiz, tinta y máquina de escribir. En los 50 aparece el bolígrafo que sustituye al lapicero y a la tinta. Los servicios municipales se prestaban en su totalidad en el edificio de la plaza de la Iglesia, que ahora se utiliza como sede institucional de la alcaldía y en donde se realizan los plenos y demás solemnidades. Este edificio, del siglo XV fue propiedad del poderoso Sebastián Sapena, y en el mismo se habilitaron oficinas, unas a continuación de otras y separadas del publico por tabiques provistos de ventanillas por las que se atendía al mismo. Allí estaban concentrados todos los trámites. Los pasillos que rodeaban estos habitáculos, estaban alfombrados de colillas tiradas al suelo, cuya pestilencia y el humo envolvente eran la tónica habitual de la burocracia de entonces. No se conocía la costumbre de colocar ceniceros, que solo se usaban en casa. Ni existía la sensibilidad de no ensuciar como se entiende hoy. A las colillas del suelo, se unían las escupideras, esos recipientes con agua,  en donde la clientela arrojaba sin ningún pudor ni delicadeza salivazos y gargajos. En ese noble caserón, de carácter multi-funcional como se le llamaría hoy, albergaba el calabozo, en uno de sus bajos, y en el otro las dependencias de la incipiente y escasa Policía, que más tarde pasaría a llamarse Local y a engrosar su número de agentes, que hizo necesaria un edificio aparte. En la época del desarrollo, y de las vacas gordas del turismo, allá por los años 60, la administración local asumió más competencias y hubo necesidad de ampliar las oficinas y el número de funcionarios, con lo que se hizo necesario adquirir edificios y viejas casonas donde albergar papeles y empleados. En ese tiempo desaparecen las ventanillas y el trato de funcionario a ciudadano se personaliza. Como la bonanza económica se alarga, el Ayuntamiento ya no se conforma con las casas emblemáticas, y se lanza a la construcción de locales de nueva planta, como los edificios situados en la Partida Roig (portal del Clot), y los parkings, que están en la misma situación que muchas obras  faraónicas,  hijas de la burbuja inmobiliaria y del ladrillo, como los aeropuertos sin aviones y las estaciones de tren sin trenes. Si hemos hablado de la ventanilla administrativa, nos queda hablar de la ventanilla religiosa, es decir el torno de los conventos, el sistema de comunicación, entre el mundo terrenal y el espiritual. . A las monjas Agustinas de la Placeta, se acudía para endulzar la vida. Tras estirar de un cordel unido a una campanilla, acudía una hermana, que tras un  dulce y místico “Ave Maria Purísima”, se contestaba (el que lo sabía) “sin pecado concebida”. ¿Que desea? preguntaba la invisible hermana. Lo deseado y apetecido era siempre un bizcocho o una tortada de almendra, confeccionada por las delicadas manos de las religiosas. Al recogerla, el torno ponía en manos del peticionario, el sabroso dulce. Era la ventanilla con sabor celestial. Los cambios sociales y políticos han eliminado las ventanillas, de una y otra clase.

                                        Abril 2013

CHULVI, UN FICHAJE ESTRELLA

El 22 de mayo de 2013, se  fue de éste mundo José Chulvi Solana, conocido deportiva y familiarmente como Chulvi, el delantero centro del CD Javea, fichado en los años 60 por el  “desorbitado” precio del valor de una moto marca Guzzi-Hispania, de 65 cc, que más adelante relataré.

Chulvi, en su faceta deportiva fue una estrella, un crack en su tiempo, que echó raíces en la villa, y merece ser recordado. Todos nos desarrollamos a través del transcurso de los años, y la vida va repartiendo la lotería de los éxitos y los fracasos. Al final, siempre queda un testimonio para el recuerdo. A los triunfadores, se les recuerda por sus obras, y tratándose de un futbolista por su destreza en el manejo del balón y en la habilidad en la consecución de goles para los colores de su club. No voy a hacer una estadística, de  los merecimientos y logros futbolísticos de Chulvi, por dos razones principales. La primera, porque le vi jugar muy poco, ya que mientras él estaba haciendo su carrera deportiva en Jávea, yo estaba haciendo la mía en Valencia, y fueron escasas las ocasiones en que presencie partidos en el viejo campo del Frechinal, en donde el club militó algunos años en 3ª División, para luego hacerlo en Regional Preferente. Algunos de los jugadores de la plantilla del Javea les conocía de siempre, como Bolufer, Barber, Noguera, Buigues, “Marróni”, Burguete, “Kubaleta”, Marí, Soler, Sapena…etc. La segunda razón, es que asocio a Chulvi con otras sensaciones, de carácter anecdótico. Siempre recordaré a éste, con los pormenores que rodearon la contratación del mismo por el CD Jávea. José Chulvi, era natural de Sollana, pueblo cercano a Sueca, de donde era Puchades, ídolo del Valencia CF. Desde muy joven se inició en la práctica del fútbol que alternaba con sus estudios de enseñanza primaria, y a medida que fue adquiriendo edad y calidad en el juego, se hizo profesional y fue pretendido por los mejores equipos de la categoría, como el Jávea, que buscaba refuerzos en su plantilla. En una reunión de la directiva del CD local, con el Presidente de la Federación Valenciana de Fútbol, Sr. Monleón, éste les dio muy buenas referencias del jugador de Sollana, José Chulvi, que pertenecía entonces al cuadro del Tavernes de la Valldigna. Ante tal información, la directiva del CD Jávea, nombró una comisión, encabezada por el secretario del club, el maestro nacional Cristóbal Bolufer Segarra, que se desplazó a dicha localidad para el  fichaje del recomendado delantero José Chulvi. Ambos clubes se pusieron de acuerdo en el contrato, y el de Tavernes puso como condición para “soltar” y desprenderse de Chulvi, que el Jávea se hiciera cargo del abono de las letras de cambio libradas para el pago de la moto  Guzzi que el club de Tavernes había adquirido para que el jugador se desplazara de Sollana a ésta última población para asistir a los entrenamientos. Los salarios de entonces, no permitían el alojamiento en hostales o fondas de los jugadores que procedían de otros pueblos. La condición contractual de la Guzzi Hispania se formalizó, de tal manera que el club valenciano endosó las letras pendientes al Jávea, al mismo tiempo que “endosaba” el jugador al club local.  Un fichaje hecho, no a golpe de talonario, con cifras atractivas, sino a “golpe” de pedal de moto. Esta motocicleta, elegante, roja y de cómoda suspensión valía 11.000 pesetas y su aparición en el mercado tuvo una gran aceptación, pues suponía un paso adelante y un avance respecto de las bicicletas con motores adaptados, como el “mosquito”, llamado así por su ruido característico. La habilidad y destreza de Chulvi dentro del campo de juego, lo supo llevar y poner en práctica fuera del mismo, donde su olfato le llevó al “marcaje” y posterior “fichaje”, de Paquita, la que se convirtió en la compañera inseparable de su vida que le dio hijos, y selló sus raíces en el pueblo. Chulvi, ferviente partidario, entusiasta y forofo del R. Madrid, montó un pequeño bar en la calle de la Loncheta, que se convirtió en un fortín madridista, con banderas y fotos del equipo merengue. Allí, entre “penaltis” y “golpets”, acompañados de las  tapas del terreno, elaboradas por las primorosas manos de Paquita, se hablaba, y se discutía con pasión cuando la clientela atacaba al Madrid. Chulvi, “vieja gloria” del CD Javea, ha sido tres veces estrella: en el campo de fútbol,  en la familia, y ahora estrella en el firmamento. Estas líneas son un modesto homenaje a su memoria y a los suyos. Descanse en paz.


                                                  Junio 2013