lunes, 10 de marzo de 2014

EDUCACION Y VIOLENCIA DE GENERO


En el mes de noviembre de 2013, que acabamos de dejar, han tenido lugar dos acontecimientos relacionados entre sí. Por una parte, el día 25 de dicho mes, por auspicio de Naciones Unidas se celebró el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, con diversas actividades encaminadas a la erradicación y lucha contra la plaga machista, que amenaza, atormenta y asesina a las mujeres. Hay que empezar el edificio desde la base: por la educación. La educación es el conjunto de medios dirigidos a instruir y formar a una persona, especialmente a los niños. Los sistemas de enseñanza son la base para el desarrollo de la educación. El desarrollo del individuo está condicionado por una buena educación, uno de los derechos fundamentales de la persona reconocido en la Constitución. La educación tiene por objeto desarrollar en el ser humano, desde niño, un cierto número de estados físicos, intelectuales y niveles necesarios para la existencia de una pacífica sociedad política. La educación transmite una cultura y una sabiduría que deben contribuir al perfeccionamiento del sistema social y económico de un país. El sistema escolar, apoyado en una buena actividad pedagógica favorece las condiciones sociales y culturales de una nación. Véase el ejemplo de los países nórdicos de Europa, que disponen de un avanzado régimen educativo, y un acusado respeto hacia la autoridad del profesor. Acudiendo al segundo tema de éste artículo, el de la violencia de género, hay que decir que el machismo genera todo tipo de violencia y forma parte desgraciadamente de nuestra cultura. Los hombres y las mujeres son diferentes, pero no superiores o inferiores. Se carece de mecanismos de prevención o erradicación de la agresividad vivida por los jóvenes, porque en la escuela no se enseña (con la necesaria intensidad) esta materia, basada en la igualdad entre uno y otro sexo. Es importante que el Estado se ocupe de ésta cuestión a través de una política docente nacida y explicada en las aulas. Es importante que los niños y las niñas en el periodo de su formación básica intelectual tomen conciencia de su igualdad en la familia y en la sociedad. La escuela, es el espacio indispensable para lograr esta aspiración. Es obligación del Estado prevenir esta violencia, tratar las causas de ésta desigualdad histórica y castigar a los violentos. La violencia contra las mujeres es consecuencia de la discriminación que sufren éstas, tanto en las leyes como en la práctica diaria. Si el día 25 de noviembre se celebra el Día de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, el día 29, unos días más tarde, se aprobó en el Congreso de los Diputados, con el apoyo en solitario del partido gubernamental, la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), que viene a modificar la actual LOE aprobada por el gobierno socialista en 2006. Esta nueva ley nace con la oposición de los restantes partidos del Parlamento y está huérfana de contenidos tan importantes como la igualdad de género,  la orientación sexual y la discriminación social. Aún no ha entrado en vigor su aplicación y los partidos políticos de la oposición ya están pensando en su derogación en cuanto alcancen el poder. La nueva ley, según los comentaristas expertos es un retroceso de los valores educativos en materia de igualdad entre hombres y mujeres para evitar la violencia machista. Es ceguera e ignorancia social y política no darse cuenta (nuestros políticos), de que hay que trabajar en el campo de la educación para la formación integral de los individuos de una colectividad. No se comprende que en éste campo cueste tanto a nuestros representantes (los que hacen las leyes) llegar a acuerdos coincidentes y satisfactorios para alcanzar la tranquilidad familiar y social. La educación, y todo lo que arrastra la misma, hace grande a los pueblos: el nivel, la calidad y la prosperidad de los mismos se debe a las cabezas y mentes preclaras que salen de los centros docentes y de las universidades. Como he dicho, los países del norte europeo (Noruega, Suecia, Dinamarca…etc.) gozan del mayor nivel de vida, respecto de los demás gracias a que la sociedad está apoyada en un sistema educativo preferencial. La mayor inversión presupuestaria se la lleva la educación. Para terminar, la violencia de género no se acabará con castigos ni leyes represivas, sino con la educación. Si no hay leyes educativas buenas, es que hay políticos malos.

 

                                               Vicente Catalá Bover
                                                Diciembre 2013

LA MATANZA


Del cerdo, por supuesto. La matanza del cerdo ha sido una actividad familiar muy habitual en los pueblos desde los tiempos antiguos. Se lleva a cabo una vez al año, en los meses de frío de noviembre, diciembre y enero. En una sociedad rural basada en la producción o riqueza agrícola, como en Jávea, la economía familiar se complementaba con la crianza de uno o dos cerdos. El cerdo es un animal con un alto valor nutritivo, con la particularidad de que es enteramente aprovechable y comestible (“Del puerco hasta el rabo es bueno”). Una parte de su carne se destina a la charcutería (jamones y embutidos) y la otra se consume en asados, fritos, guisados…etc. Era costumbre en muchos hogares, reservar un espacio para pocilga o porquera, en la que se cebaba al cerdo durante un periodo de tiempo entre diez o doce meses. El cerdo era alimentado con sobras alimenticias, como mondaduras de patatas, cortezas de melón…pero el principal alimento con el que era engordado era el salvado que se mezclaba con patatas, remolacha, calabaza, maíz…etc. La llegada del frío,  a partir de noviembre, señalaba la hora del sacrificio. La matanza del cerdo está recordada en muchos refranes populares. Ya se sabe que los refranes son fuente de inspiración en muchos trabajos y ocupaciones de la vida diaria. Son como una enseñanza e intuyen lo que va a suceder. Las tres fechas más señaladas para el sacrificio del cerdo vienen avaladas por refranes. El primero, es que hace referencia al 11 de noviembre, festividad de San Martín: “A todo cerdo le llega su San Martín”. El siguiente en el tiempo, corresponde al 30 de noviembre, y dice así: “Por San Andrés mata tu res, flaca o gorda o como esté”. El refrán que cierra el ciclo, se refiere al día 17 de enero, San Antonio Abad (el santo del “porquet”), muy similar al primero: “A todo cerdo llega su San Antón”. Estos refranes se completan con éstos: “Cochino matado, invierno solucionado”, “Por Nadal tu puerco en sal”, y así otros parecidos. Una vez engordado el marrano, las operaciones siguientes eran la muerte del mismo y el aprovechamiento de su carne. Ambas actividades se desarrollaban con gran actividad y rapidez por parte de los que intervenían en las mismas, que eran la familia al completo y amigos invitados. La matanza solía tener su lado festivo y de celebración, que ocupaba a los hombres, a las mujeres y a los niños. Los primeros eran los encargados de dar muerte violenta al cerdo. Para ello, la primera medida era inmovilizarlo y atarlo a una mesa, y una vez bien sujeto el verdugo o matarife de turno provisto de un cuchillo carnicero, se lo clavaba en el cuello, provocando un manantial de sangre, entre fuertes chillidos del animal, la cual era recogida en un lebrillo de barro. Esta sangre, sin cuajar, era uno de los ingredientes para la posterior elaboración del embutido. Una vez muerto, el cerdo era socarrado o chamuscado con aliagas encendidas para dejar libre de pelos la piel. Seguidamente se procedía a abrirlo separando el estómago y los intestinos y al despiece de las otras partes: los jamones, las paletillas, el lomo, el tocino…etc. Cumplida esta primera fase, se procedía a los preparativos de conservación y preparación de la carne. Aquí intervenían las mujeres, empezando con el hervido de la cebolla y trituración de la carne. La cebolla, ingrediente de la morcilla, una vez hervida se la introducía en un saco y se presionaba sobre el mismo para que escurriera el agua. La carne preparada para el embutido, se elaboraba con el empleo de una máquina manual, fabricada en hierro, que tenía la doble función de triturar y embutir la carne en la tripa del cerdo. En los años 40, y siguientes ésta máquina era de la marca ELMA, atornillada a una mes y se accionaba por medio de una manivela situada en un extremo. La parte superior disponía de una abertura por la que se introducía la carne previamente adobada y preparada, la cual era triturada por unas cuchillas. En el otro extremo de la máquina, existía una salida a la que se acoplaba un embudo por el que a través del cuello del mismo, salía la carne y se introducía en la tripa. Aquí, en ésta etapa de la matanza solían intervenir los niños, que tomaban estas labores como un juego. La matanza del cerdo, desde siempre ha tenido una honda significación social y ha tenido un protagonismo popular de primera magnitud. El escritor Julio Camba (1884-1962), buen gastrónomo y aficionado al buen comer dijo: “La matanza del cerdo constituye algo como un sacrificio a la divinidad y se realiza con gran pompa”.

 
                                            Vicente  Catalá  Bover
                                             Noviembre 2013

RECTIFICAR ES DE SABIOS


Hace unas semanas, publiqué en éstas páginas unas líneas  dedicadas a los médicos ejercientes en Jávea en los años 40. En el artículo citaba a los médicos don Jaime Martí, don José Ferrándiz y don José Bover. Algunos lectores, con perfecto conocimiento de los acontecimientos antiguos de la villa, me han advertido que en mi relato había omitido la figura del médico javiense don Jaime Buigues Pons, hijo del entonces administrador de correos, que ejerció la medicina local en esa década de los 40. Efectivamente, ante tal omisión, pido disculpas y tengo que añadir, que no comprendo cómo pude dejarme en el tintero a un personaje tan entrañable, admirado y querido por el pueblo. Mis padres y yo mismo, tuvimos una buena amistad con el mismo. Hablando de rectificaciones, también debo confesar que al médico Martí le atribuí el estado de casado, cuando era soltero, y el médico don Salvador Barber su segundo apellido es Ros y no Part (que era el de su padre) Hechas las rectificaciones, entro en materia. Don Jaime Buigues Pons, de notable abolengo familiar, era hijo de don José Buigues, administrador de Correos, y sobrino de Celestino Pons Albi, el que fuera importante político y presidente de la Diputación de Alicante, en la primera mitad del siglo XX. Estaba casado con Juanita Buigues Morató, que casualmente también era hija de un administrador de Correos de una localidad de Tarragona. El médico Buigues, era un hombre educado, de trato afectuoso y sonrisa fácil. La afectuosidad era la principal característica de su personalidad. Mantuvo con mis padres una excelente amistad, hasta el punto de que asistió a mi madre en el parto de mi hermano Juan Carlos, en el Montañar, cuando yo tenía 14 años. Como médico, visitó en numerosas ocasiones mi casa, atendiendo a la prole de cinco hermanos. Mi madre tenía mucho ojo clínico en cuestión de dolencias y enfermedades infantiles. Entendía y sabía aplicar los remedios adecuados, que en aquellos tiempos eran tan rudimentarios y caseros como la aplicación de cataplasmas, la administración de aceite de ricino o la toma de lavativas. Dicen los científicos que los genes y caracteres de la personalidad de los individuos se transmiten más de abuelos a nietos, que de padres a hijos. Mi madre era nieta de Juan Bautista Bover Dalmau, el médico de los hermanos Carlos y Cristóbal Cholbi, fundadores del Asilo en 1884. Mi madre, bien por la experiencia que le daba la crianza de cinco hijos, o la inspiración médica que le venía de  herencia, el caso es que entre ella y el médico Buigues estábamos bien atendidos y cuidados médicamente. Recuerdo que Don Jaime llegaba a casa, y después de cálidos saludos, se sentaba en el borde de la cama, y de su maletín de médico sacaba el fonendoscopio y la lamparilla, con los que auscultaba y  examinaba la garganta y los oídos. En el diagnóstico de la dolencia, y la prescripción del medicamento solían coincidir mi madre y el médico. Realmente el tipo de enfermedades se reducían a resfriados, anginas y cosas parecidas. A don Jaime siempre le he asociado con un medicamento para el remedio o curación de las anginas, del cual yo era muy propenso a contraerlas. Recuerdo perfectamente, que éste me prescribía unos supositorios llamados “Rectagmidol”. Este medicamento, venía presentado en una cajita de corcho, que contenía dos supositorios envueltos en papel de “plata”. Este atractivo envase de corcho lo utilizaba, a modo de plumier, para depositar las plumas del palillero que utilizábamos en la academia Jesús Nazareno. En la década de los 40-50, don Jaime Buigues era el único médico que estaba motorizado. Primero utilizó una moto y más tarde un pequeño “Austin”, con los que se desplazaba a visitar a sus enfermos. Lo aparcaba en la plazoleta del Pintor Sorolla (hoy hermanos Segarra Llamas) al lado de su casa, en donde tenía la consulta. Años más tarde, trasladó la vivienda y la consulta privada a su nuevo domicilio en la plaza de la Iglesia (lo que hoy es fotografía Aguado). Hacía una vida metódica y ordenada. Siempre cenaba lo mismo: hervido y tortilla francesa. Se bañaba en la playa del Tangó (o del Pope) todos los días del año, siempre que sus obligaciones se lo permitieran. Como hombre de arraigo, fue nombrado juez de paz, pero el ejercicio del cargo, le supuso un contratiempo en el desempeño de la medicina, por lo que solicitó la renuncia antes de acabar el mandato. Con estas líneas me doy por disculpado de mi omisión.

 
                                                         Vicente Catalá Bover
                                                         Noviembre 2013

NOVIEMBRE


Noviembre, mes de difuntos y de matanza (“por San Andrés, mata la res” dice el refrán). Este tema lo tenía preparado para publicarlo la semana pasada, coincidiendo con el día de Todos los Santos y de los fieles difuntos, pero la alarmante noticia de la sentencia del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo con la puesta en libertad de los asesinos de ETA, hizo que cambiara de opinión y dedicara mi columna semanal para comentar este acontecimiento. Como aún estamos dentro del mes, hablaremos de los difuntos. Empezaré diciendo, que España, a través de la Historia ha demostrado su vocación y efecto de esponja, absorbiendo las culturas de los países que la han invadido. Romanos, cartagineses, visigodos, árabes… y ahora los anglosajones, han influido en la idiosincrasia de nuestra colectividad. Ejemplos de ello son el árbol de Navidad (haciendo la competencia al Belén), el Papá Noel y Santa Claus (sustituyendo a los Reyes Magos) y ahora la fiesta de Halloween. Todos estos eventos han dejado su sello en nuestra manera de ser. Lo último importado, el Halloween, que significa “víspera de todos los santos” y tiene su origen en los países anglosajones. Aquí en España, nos llega de EE.UU. Esta festividad, de cierta complejidad, está relacionada con la muerte y con los espíritus buenos y malos. A diferencia de España, la celebración no tiene su base en el recuerdo y dolor por un familiar fallecido, sino en el trasfondo e interpretación de la muerte como hecho natural y cesación de la vida, con la utilización de máscaras y disfraces, para provocar sustos, bromas y travesuras. Tienen una importante colaboración los niños, los cuales disfrazados de duendes, fantasmas y demonios, pasan por las calles pidiendo dulces de puerta en puerta y son recompensados con caramelos y golosinas. Esta fiesta, aquí es moderna, de hace unos cuantos años, pero se va imponiendo en nuestra sociedad, sobre todo entre la juventud. En España, la fiesta de Todos los Santos, se ha ceñido desde siempre a visitar los cementerios y recordar a los seres queridos que nos han precedido en el camino hacia el más allá. El vocablo cementerio deriva de una palabra griega que significa dormitorio, y generalmente es un terreno cercado destinado a enterrar a los muertos. Estos recintos, se han llamado desde siempre camposantos, debido a que en la cultura cristiana la muerte es la separación del cuerpo y del alma y el paso previo para gozar de Dios. Al tener relación con los misterios divinos, la Iglesia tomó la iniciativa de dar tierra a los difuntos y ese lugar pasó a llamarse camposanto. Hoy, esta denominación ha desaparecido. Más tarde el poder civil tomó la iniciativa y los municipios se encargaron de regular ésta cuestión, pasando a llamarse cementerios municipales. En el transcurso de los tiempos, los enterramientos se realizaban alrededor de las iglesias y fortalezas en donde se refugiaban los habitantes de la población en evitación de los ataques del enemigo. Así tenemos, que los descubrimientos arqueológicos han hallado fosas con restos humanos alrededor de la iglesia de San Bartolomé, concretamente delante del palacio de los Sapena, actual sede de la alcaldía. Para descongestionar la zona de la iglesia, se habilitó un cementerio llamado “lo fosar d´avall”, situado en la actual calle D´avall, dentro de la muralla recayente al sur. En 1502, Diego de Sandoval, marqués de Denia y señor de Jávea (Jávea no fue villa hasta 1612, por privilegio de Felipe III) mandó construir un hospital y una capilla dedicada a Santa Ana y San Joaquín junto al fosar existente. Esta situación se mantuvo hasta principios del siglo XIX, en donde los regidores de la villa con criterios más realistas y adelantados, tomaron la decisión de construir un cementerio fuera de las murallas y apartado del núcleo de la población. De los tres portales de que constaba la muralla, se eligió por mejor situación la puerta de San Vicente o de la  Ferrería, en la partida de San Juan, muy próxima al caso urbano, en donde había una ermita, la cual quedó englobada e incorporada al nuevo recinto. El nuevo cementerio se inauguró en 1817 y los enterramientos se hacían bajo tierra, pero a medida que el terreno se iba llenando de sepulturas, hubo necesidad de recurrir a nuevas soluciones. El proyecto fue puesto en práctica a mitad del siglo XIX, y fue la de construir nichos, unas concavidades de piedra tosca, superpuestas formando un muro para la colocación de los féretros. Este cementerio, ha sobrevivido hasta finales del siglo XX.

 
                                              Vicente Catalá Bover
                                               Noviembre 2013  

LO QUE SALE DE MI TINTERO


Como todas las semanas, me dispongo a recargar de tinta mi pluma estilográfica, para cumplir mi cita con los lectores del Semanal, utilizando como base del tintero un periódico, en evitación del vuelco del frasco y consiguiente estropicio en la mesa. Mientras el émbolo de la pluma va succionado lentamente su alimento, observo de reojo la tinta de la prensa hecha noticia. Al acabar el llenado de mi instrumento de escritura, desdoblo el periódico y me centro en la información que ofrece el mismo. Me llaman la atención dos noticias, que por su calado e importancia, me hacen aparcar y olvidar momentáneamente el tema del que pensaba escribir, que no era otro que (dado que estamos en Noviembre) el recuerdo a los muertos, y algunas curiosidades del cementerio de San Juan. Quiero hablar un poco de las dos noticias que trae el diario. La primera hace referencia, como los lectores ya conocen, a la sentencia dictada por el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, por la que ordena la excarcelación de la etarra Inés del Río, condenada a 3.000 años de cárcel, por el asesinato de veinticuatro personas, doce de ellas guardias civiles. Sin meternos en farragosos laberintos judiciales de difícil comprensión, esta sentencia viene a echar por tierra el sistema establecido por el Tribunal Supremo y el Constitucional sobre la redención de penas por aplicación de los beneficios penitenciarios a los penados por delitos de terrorismo. Según interpretación del Tribunal internacional, la etarra condenada debería haber salido de prisión en 2008, y según el TS de España en 2017. Total, que ha “salido de rositas” de la cárcel y encima se le indemnizará con 30.000 euros por los daños morales causados por la prolongación de su permanencia entre rejas. La salida de la cárcel de esta asesina, que no se ha arrepentido de su pasado sangriento, ha producido una seria alarma en la sociedad española, por la burla a las víctimas del terrorismo. Relacionada con éste hecho, es la inexplicable, e inoportuna  afirmación del Fiscal del País Vasco, al declarar que se resistía a llamar terrorista a Inés del Río porque ya había cumplido su pena. Ante tal despropósito, el Fiscal General ha tenido que salir al paso y taparle la boca.

¿Qué explicación tiene todo éste desmadre? La explicación no solo hay que buscarla en la labor de los politizados tribunales de justicia, sino en otros factores más profundos. Hay que atribuirlo a la debilidad política, social, económica e histórica del Estado, como consecuencia de gobiernos débiles que no han tenido capacidad ni aspiraciones para estar a la altura de los grandes países de Europa. Las naciones influyentes y bien dirigidas saben sacar provecho de su relación con las altas instituciones y con los gobiernos fuertes. Como muestra, quiero traer aquí unas manifestaciones del escritor y académico Arturo Pérez Reverte, en un artículo del XLSemanal LAS PROVINCIAS del  21 de agosto de 2011. Refiriéndose al entonces presidente del Gobierno, Zapatero, dice, entre otras cosas: “El problema es que buena parte del trabajo a realizar… está en manos de una pandilla de irresponsables de ambos sexos: demagogos, cantamañanas y frívolas tontas del culo que, como usted mismo, no leyeron un libro jamás….Y ahora, cuando se va usted a hacer puñetas, deja un Estado desmantelado, indigente…Ha sido un gobernante, incompetente, traidor y embustero hasta el último minuto…Ha sido el payaso de Europa…” En fin, con estos gobernantes, no se puede brillar ni codear con el nivel de otras naciones más avanzadas. La otra noticia, es la referente a que los notarios podrán celebrar matrimonios, si se aprueba en el Congreso el proyecto de ley. Esto sorprende en principio, pero no tanto. El notario, como funcionario público esta autorizado por la ley para dar fe pública de los contratos, testamentos y otros actos extrajudiciales celebrados a su presencia. Todos, cuando queremos que un acto o contrato quede “bendecido” y bien atado, vamos al notario, puesto que lo firmado por el mismo “va a misa”. Así pues, no es desacertado pensar que un acto de tanta trascendencia como el matrimonio civil, pueda autorizarlo un notario. El matrimonio civil, como tal es un contrato bilateral entre dos personas, encaminado a establecer una comunidad de vida. Como tal contrato, el notario es el funcionario idóneo para realizarlo. Otra cosa es la disolución del mismo. Aquí entra en juego el juez, la persona encargada de resolver el litigio surgido entre las partes del contrato, los cónyuges.  

 
                                            Vicente Catalá Bover
                                             Noviembre 2013

LA GRANADELLA, MEJOR PLAYA DE ESPAÑA


Hay que ver cuánta diferencia existente, entre poner el título de este artículo en tono afirmativo, o enunciarlo en plan interrogativo o de pregunta, diciendo: ¿La Granadella, mejor playa de España? Si escogemos la rotulación afirmativa, estamos asegurando y defendiendo que la playa de la Granadella es la mejor del país. Si le añadimos la interrogación, ponemos en duda la calidad de la misma. Yo he puesto el título que encabezan estas líneas, tal como saltó la noticia a los medios informativos. En principio, la noticia es grata y añade categoría a la importancia de las playas de Jávea. La playa de la Granadella, situada a 14 km de la población, es de grava y enmarcada por los montes que dejan asomar al mar sus pinares. El enclave natural y la belleza del paisaje no tienen comparación alguna. Tenemos un patrimonio natural que se manifiesta en la variedad y estrategia de un rico paisaje. El litoral, desde el cabo de San Antonio hasta la Granadella, está salpicado de acantilados, calas y playas de aguas cristalinas que conforman la personalidad de la villa de Jávea. La Granadella, con su parque forestal protegido, es uno de los enclaves de la Comunidad más estimados y apreciados por propios y extraños. Por conocimiento personal y testimonio de los residentes, hay que partir de unas premisas para catalogar la importancia del lugar. La calidad de una playa para obtener el máximo galardón, depende de muchos factores, pero principalmente  de varios como: el encanto natural del lugar, la transparencia del agua, la limpieza, la comodidad del acceso…etc., además, de ofrecer buenos servicios al usuario de la misma, incluyendo las instalaciones que posibilitan un agradable disfrute de la playa. Prescindiendo de la solicitud de sombrillas y hamacas, una de las demandas más importantes en estos tiempos de la motorización es el aparcamiento. Se trata de facilitar lugares para atender esta necesidad de los visitantes. No solo terrenos, sino una adecuada actividad de ordenación del tráfico de vehículos. Es tal la nombradía de ésta cala, que las avalanchas de automóviles que acceden a la misma, producen serios colapsos y no menos molestias para llegar y aparcar. Desde hace poco, los residentes y propietarios de los chalés o casas situados en la falda del monte que accede a la cala, vista la necesidad de aparcamiento, aprovechan sobrantes de sus parcelas, para “ofrecerlas” a los desesperados automovilistas, impacientes de dejar el coche y tomar la playa. Por supuesto, previo pago de una “voluntad” fijada por el propietario del terreno. Los caminos, que bajan entre barrancos hacia el mar, son estrechos y peligrosos. Los conductores se ven obligados a realizar maniobras en esos reducidos espacios, formándose un caos entre los que tratan de aparcar, los que bajan hacia el mar, y los que pretender abandonar el estacionamiento. Todo  es debido a que la zona del barranco destinada a aparcamiento ha quedado desbordada. El verdadero problema y preocupación  de la zona es la posibilidad de un incendio.  El solo avistamiento de una columna de humo, es suficiente indicio para poner en movimiento la preocupación y la necesidad imperiosa de salir inmediatamente del sitio. Con este panorama, y el peligro acechando, la situación de la Granadella se transforma en intranquilidad permanente. Dejando el aspecto de la seguridad, la cala de la Granadella, mirándola desde el mar, se compone de dos playas, la propiamente denominada así, y la diminuta playa de la Fonteta, junto a esta, llamada de este modo porque existe un pequeño alumbramiento de agua dulce. Pues bien, el paso de una a otra, es prácticamente una misión arriesgada y algo complicada. Ambas playas están separadas por los obstáculos de grandes rocas, y  pedruscos, algunos por desprendimientos del monte que la envuelve, y que obliga a los bañistas a realizar  piruetas y equilibrios para no perder la estabilidad. La Granadella ha crecido en categoría en estos últimos años, desbordando cualquier previsión (en época alta) de un adecuado y eficaz mantenimiento. Necesita mejorar en servicios esenciales. Dios puso la belleza en la cala, al hombre le corresponde, lucirla y ponerla en buen estado de uso. He empezado este artículo sin ningún interrogante, y lo he terminado (sin mala intención), con interrogación. Hay que mejorar. Mi conclusión es ésta: La Granadella es la mejor playa de España, en belleza. En servicios, tiene que mejorar y luchar para ser la número uno.

 

                                                          Vicente Catalá Bover
                                                           Octubre 2013

TIEMPO DE TORMENTAS


Octubre es tiempo de perturbaciones atmosféricas violentas, acompañadas de lluvia, nieve o pedrisco. Forma parte de la meteorología; la ciencia que se dedica a observar el tiempo y los movimientos de la atmósfera. Estas líneas son un recordatorio del pasado. En los años 40-50, “la lluvia venía y se la dejaba caer”, regaba el campo, hacía crecer las cosechas y se llenaban los pozos y cisternas. La agradecía sobre todo el agricultor, cuya estabilidad y seguridad dependía del tiempo. Con la llegada de la televisión en los años 60, se daba información del estado de la atmósfera y de la previsión de lluvias o mal tiempo, con lo que teníamos un adelanto de lo que estaba por recibir. En Jávea, ya en el siglo XXI, disponemos de muchos aficionados en la materia, con  ideas muy claras en esto de la atmósfera, climatología y meteorología. En la reciente revista del programa de fiestas de la Mare de Deu de Loreto, de Aduanas del Mar, publicado por la Comisión de fiestas, el profesor José F. Erades, en un documentado artículo, nos da una serie de nociones, datos e información muy interesantes. Contando con su aprobación, me permito comentar algunos de los argumentos vertidos en su trabajo. Erades, en primer lugar, aclara el significado de las palabras clima, climatología, temps o oratge i metereología, y hace la distinción entre climatología, ciencia que estudia el clima, y el tiempo, que se refiere a las condiciones de temperatura. Nos dice, que Jávea, después de la ciudad brasileña de Rio de Janeiro, tiene el mejor microclima del mundo, y ésta circunstancia la corrobora con la presencia de eminentes personalidades del mundo de la ciencia,  del arte y la política. El doctor Jiménez Díaz, el modisto Cristóbal Balenciaga, el filósofo Ortega y Gasset, el obispo ortodoxo Casiano “El pope”, y otros, sin exceptuar a “nuestro” Lambert, fueron los enamorados de este clima privilegiado. Como dice Erades, “…el temps ens recorda que pot ser causa de desgràcies, tant a terra com a la mar”. Dicho lo anterior, todo hecho o acontecimiento, feliz o trágico ocurrido hace más de cincuenta años, debe ser recordado para el conocimiento de las generaciones venideras. Me estoy refiriendo a L´aiguá ocurrida en los primeros días del mes de octubre de 1957. Se cumplen 67 años de aquella catástrofe  que afectó a todo el término municipal. Todo fue ocasionado por una lluvia torrencial que arrasó gran número de casas, produjo destrozos en campos, cosechas, caminos y carreteras y el suministro de agua, luz y alcantarillado se vieron gravemente afectados. Durante los días 2 y 3 de octubre, según los técnicos, cayeron 872 litros por metro cuadrado. En aquellos años, no se conocía el término “gota fría”, que ahora hace alertar no solo al vecindario, sino a los Cuerpos de seguridad,  como Policía, Bomberos, Guardia civil y Protección civil. Los daños a la agricultura, principal riqueza de la población, fueron  cuantiosos con destrucción de cultivos, corrimientos de tierras fuera de sus márgenes, inundación de pozos, etc. En Aduanas, sufrieron doblemente los efectos: el temporal de mar y el desbordamiento del río. Los cuantiosos daños  producidos por esta tragedia de la naturaleza, de la que la villa tardó años en recuperarse, ascendieron a 23.300.000 pesetas. Las autoridades, se solidarizaron con el pueblo y con su alcalde Juan Tena,  desplazándose a la villa en representación del Gobierno el ministro Gual Villalbí y el Gobernador civil de la provincia Evaristo Martín, los cuales fueron testigos del desastre y prometieron ayudas a los damnificados. Al cumplirse los cincuenta años de éstos hechos, el Ayuntamiento de Jávea publicó un libro conmemorativo, titulado Xàbia, l`Aiguà de 1957, en donde se recoge una interesante documentación  de lo que significó aquel extraordinario acontecimiento. A pesar de la magnitud  del temporal solo hubo que lamentar el fallecimiento de Rosario Sapena Llidó, que pereció ahogada en la cisterna de su casa, al hundirse la bóveda de la misma. Pasará a la leyenda popular un curioso y necrológico suceso. Un hombre de Jávea, José Roldán, que había hecho fortuna en América, falleció en su casa de la calle S. Joaquín, y cuando estaban velando el cadáver penetró por la puerta una tromba de agua, y el féretro flotando tuvo que ser amarrado para no ser arrastrado por la corriente. Merecen especial recuerdo las crónicas, de los corresponsales de LAS PROVINCIAS, Vicente Mengual, y de LEVANTE, Domingo Crespo, los cuales informaron con toda precisión de la angustia vivida.

  

                       Vicente Catalá Bover
                        Septiembre 2013